¡Cuidado con las fajas!

Muchas veces nos acostumbramos a recurrir al uso de fajas para darle a nuestra silueta una mejor forma o para sentir más firme nuestro cuerpo. Y eso no está mal cuando la faja es la adecuada, y lo más importante, cuando es de nuestra talla.

El cuerpo de una mujer puede cambiar radicalmente con el uso de una faja, la primera reacción es que se ven maravillosas, pero investigamos si el uso de fajas tan ajustadas es bueno o no y encontramos que usar fajas demasiado ajustadas provoca dificultad en la respiración ya que impide que el tórax y los pulmones se expandan de forma adecuada, y al no existir una correcta oxigenación en la sangre, se tiene mayor retención de dióxido de carbono, lo que provoca ansiedad y trastornos en la concentración.

Se suman problemas como reflujo, esofagítis, gastritis y ardor en la boca del estómago, toda vez que el abdomen se encuentra comprimido, dificulta la digestión y deriva en retraso de la evacuación intestinal.

Usarlas diario tampoco es recomendable ya que al no existir una buena “oxigenación” de la piel, la circulación venosa y linfática se dificulta, lo que provoca la retención de líquidos, toxinas y grasas en el abdomen, cadera y sobre todo, las piernas.

Por esto queremos decirles que no está mal usarlas, pero no puede ser diario y lo mejor es que sea de una talla adecuada a nuestro cuerpo. Cuando compres una, asegúrate de sentirte lo más cómoda posible y trata de adquirir aquellas con menos costuras y hechas de materiales que dejen respirar tu piel.

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